Pastor’s Message

My Dear Friends in Christ,

The prophetic words of Isaiah harken great Hope for all of us in this tumultuous year: “The people who walk in darkness shall see a great light; Those who live in a dark land, the light will shine on them” (Isaiah 9:2). Even the stars and the planets, Saturn and Jupiter, seem to align and direct our gaze with the Magi toward the promise of the Christ Child. In the birth of Jesus, the darkness and sadness of our lives are dispelled. Pondering this message emboldens us to face the debilitating experience of seeing our close families and friends stricken with covid-19. Some have died and slipped from our grasp in unimaginable and lonely farewells. Our sadness and grief have overwhelmed us…rendering us numb at moments. Most of the time finding ourselves bewildered and lost in our pain and suffering. Certainly, grappling with the unknown has deeply tested our physical, mental, and spiritual health. But all is not lost! We are still here for reasons that only God knows. However, we now have a greater appreciation of life. We embrace every moment of it, and carefully plan to spend the time to bond with our loved ones who are still with us. Our resolve seems these days to be the same…never take Life for granted!  

As I reflect on the scriptural messages of these days, I believe that God’s holy angels will deliver us from the “threats of Herod” as seen in this pandemic. But we must do our part to follow the Lord in saving others. I pray that our resilient faith in the Lord will see us through these dark times. Keep the faith always rooted in Him. Please reach out and support one another as we are able.  Our caring and selfless acts of kindness for others reminds us to share the gift of Jesus. After all, this is the true meaning of the Christmas season. May we like Mary and Joseph trust the Lord to usher us away from our fears towards a new year 2021, filled with grace and blessings!
 

In Christ’s Promise,

Fr. Bill Cao, Pastor
 

Mis Queridos Hermanos en Cristo,
Las palabras proféticas de Isaías albergan una gran esperanza para todos nosotros en este año tumultuoso: “El pueblo que camina en tinieblas verá una gran luz; Los que viven en tierras obscuras, la luz los iluminará” (Isaías 9: 2). Incluso las estrellas y los planetas, Saturno y Júpiter, parecen alinearse y dirigir nuestra mirada junto con los Reyes Magos hacia la promesa del Niño Jesús. Con el nacimiento de Jesús, las tinieblas y la tristeza de nuestra vida se disipan. Reflexionar sobre este mensaje, nos anima a enfrentar la experiencia debilitante de ver a nuestros familiares y amigos cercanos afectados por el covid-19. Algunos han muerto y se han escapado de nuestras manos en despedidas solitarias e inimaginables. Nuestra tristeza y dolor nos han abrumado ... dejándonos entumecidos por momentos. La mayoría de las veces encontrándonos desconcertados y perdidos en nuestro dolor y sufrimiento. Ciertamente, lidiar con lo desconocido ha puesto a prueba profundamente nuestra salud física, mental y espiritual. ¡Pero no todo está perdido! Todavía estamos aquí por razones que solo Dios conoce. Sin embargo, ahora apreciamos más la vida. Aprovechamos cada momento y planeamos cuidadosamente pasar el tiempo para reunirnos con nuestros seres queridos que todavía están con nosotros. Nuestra determinación parece ser la misma en estos días ... ¡Nunca tome la vida a la ligera!
Al reflexionar sobre los mensajes bíblicos de estos días, creo que los santos ángeles de Dios nos librarán de las "amenazas de Herodes" como se ve en esta pandemia. Pero debemos hacer nuestra parte para seguir al Señor al salvar a otros. Rezo para que nuestra fe resistente en el Señor nos ayude a superar estos tiempos obscuros. Mantengan la fe siempre arraigada en Él. Comuníquense y apóyense unos a otros en la medida posible. Nuestros actos de bondad y afecto desinteresados ​​por los demás nos recuerdan que debemos compartir el don de Jesús. Después de todo, este es el verdadero significado de la Navidad. ¡Ojalá que, como María y José, confiemos en el Señor para alejarnos de nuestros miedos hacia un nuevo año 2021, lleno de gracia y bendiciones!

En la promesa de Cristo,
P. Bill Cao, Párroco